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PAUTAS EN ONCOLOGÍA

 

 

 

PALABRAS PRELIMINARES

 

Estimados Lectores:

Estas Pautas han sido elaboradas por los profesionales del Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo” (IOAR), dependiente de la Universidad de Buenos Aires.

Con una amplia trayectoria dedicada a la especialidad, el Instituto surgió como consecuencia del interés ante la presentación de un importante trabajo científico, “Cáncer experimental”, cuyo autor fue el Dr. Ángel Honorio Roffo, en la sesión del 18 de octubre de 1912 de la Academia Nacional de Medicina. Con un enfoque novedoso, el escrito destacaba la posibilidad de reproducir el tumor por injerto en animales, la reacción inmunológica que ello provocaba y la acción de sustancias de afinidad electiva.

Este estudio, que mereció en 1914 el Premio Nacional de Ciencias, impulsó al Dr. Domingo Cabred, destacado psiquiatra a quien tanto debe el sanitarismo argentino, a proponer la creación del Instituto de Medicina Experimental para el Estudio y Tratamiento del Cáncer. Este Instituto inició sus actividades en el año 1922, época en la que las instituciones similares del mundo se podían contar con los dedos de una mano. Constituyó un centro de atracción visitado por médicos de Europa y América. Y aun frente a las difíciles alternativas que sacudieron al país, desde su fundación pudo mantener conjuntamente tareas asistenciales, docentes de grado y post-grado, de investigación básica y clínica, y actividades de extensión universitaria hacia la comunidad.

El IOAR, su denominación actual, ocupa un predio de casi 4 hectáreas en el barrio de Villa del Parque de la Ciudad de Buenos Aires, con amplios espacios verdes y 13 pabellones. Comprende un conjunto arquitectónico paisajístico integrado por pabellones y senderos de acuerdo a los postulados del movimiento higienista del siglo XIX, incluyendo en su acceso principal un monumento en homenaje a la compañera inclaudicable del Dr. Roffo, Helena Larroque de Roffo (1883-1924), quien además fundara en 1922 la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC).

Este año el Instituto fue decretado Lugar Histórico Nacional y el Pabellón Helena Larroque de Roffo, monumento histórico por el Poder Ejecutivo de la Nación, Decreto 868/2015.

Está prevista en un futuro próximo -ya que están aprobados los planos del proyecto y se obtuvo el financiamiento- la construcción del edificio del “Nuevo Roffo” y la re-funcionalización de todos los pabellones.

El IOAR atiende anualmente 110.000 consultas y 3.000 cirugías. Consta de 7 quirófanos totalmente equipados. El Área Médica cuenta con Internación, Hospital de Día, Aislamiento y Terapia Intensiva. Existe un moderno Departamento de Diagnóstico por Imágenes dotado de ecógrafos, ecodoppler color, tomografía computada, mamógrafos de alta resolución, así como un activo servicio de Medicina Nuclear con dos cámaras gamma, SPECT y Mammi PET. Está en pleno funcionamiento un acelerador lineal de 15 MEV (Mevatron Prima de Siemmens) y un equipo de braquiterapia de alta tasa de dosis. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto con la Universidad de Buenos Aires, instalaron un PET/CT y un ciclotrón. El Rectorado acaba de instalar un equipo de Resonancia Nuclear Magnética y se está cerrando un convenio con el Ministerio de Planificación para la instalación de un equipo de Protonterapia.

El cáncer es una enfermedad que, por su incidencia, multiplicidad de factores etiológicos, características evolutivas, elevado costo y complejidad de las técnicas de diagnóstico, tratamiento y seguimiento, sólo puede ser resuelta a través de la actividad concertada del equipo de salud.

La posibilidad de realizar terapéuticas efectivas está íntimamente relacionada con la rapidez y precisión del diagnóstico. A tal efecto, se acaban de crear las Unidades Funcionales de los distintos tipos de cáncer, en donde convive la opinión de cirujanos, oncólogos clínicos, radioterapeutas y anatomopatólogos, interactuando en forma efectiva para optimizar los recursos en el tratamiento de la enfermedad y en beneficio del paciente.

Cabe a los institutos especializados no solamente incorporar nuevas técnicas que permitan la aplicación de las constantes adquisiciones científicas, sino también difundir entre los profesionales del país las pautas que puedan contribuir a un manejo más coherente de los pacientes. Para el diagnóstico temprano es tan importante la educación sanitaria de la población, que impulsa al enfermo a una rápida consulta, como la adecuada instrucción del médico, quien debe conocer la real magnitud del problema. Pautas comunes de diagnóstico, tratamiento y seguimiento evolutivo, evitan pérdidas innecesarias de tiempo y dinero, fundamentales en una enfermedad prolongada y desgastante como ésta.

Quisiera agradecer el desinteresado aporte de todos los autores, prestigiosos profesionales de nuestra Institución, y al encomiable esfuerzo de la Sra. Secretaria Soledad Zappulla y de la Lic. Laura Babini en la concreción de estas pautas que esperamos que sean de suma utilidad.

 

 

Prof. Dr. Alfredo D’Ortencio
DIRECTOR